lunes, 27 de febrero de 2017

Características de los Niños con Altas Capacidades

















La detección temprana resulta fundamental para ofrecer al niño el entorno educativo más conveniente y la atención que merece. Si se identifica a tiempo, se podrá potenciar sus aptitudes y desarrollarlas plenamente.
En caso contrario, su desarrollo intelectual se verá frenado y puede acabar en fracaso escolar.
Estos niños suelen ser despiertos, curiosos, se interesan activamente por su entorno pero son, ante todo, niños con necesidades propias de su edad cronológica independientemente de su nivel de inteligencia.
También sus necesidades psicológicas y afectivas deben ser atendidas y la intervención no debe centrarse únicamente en desarrollar su potencial intelectual.
En general, presentan intereses diferentes a los niños de su edad. Otros factores que los distinguen es su flexibilidad de pensamiento, una alta autorregulación, capacidad de aprendizaje y la madurez personal.
Cada niño es único, por lo que también madurará según su ritmo, tanto en el aspecto cognitivo como en los demás aspectos del desarrollo. Puede suceder que alcance de forma precoz una habilidad en un área concreta pero puede ser más lento en conseguir otras.
Un conjunto de características comunes a los niños ACI pueden ser:
Estado de alerta inusual ya en la infancia
• Aprendices rápidos, capaces de relacionar ideas con rapidez
• Retienen mucha información y suelen tener buena memoria
• Vocabulario inusualmente amplio, uso de estructuras oracionales complejas para la edad
• Comprensión avanzada de los matices de las palabras, metáforas e ideas abstractas
• Les gusta resolver problemas que involucren números y acertijos
• En gran parte autodidactas, leen y escriben ya en su edad preescolar
• Inusual profundidad emocional, intensos sentimientos y reacciones, muy sensibles
• El pensamiento es abstracto y complejo, lógico e intuitivo
• El idealismo y el sentido de la justicia aparecen a una edad temprana
• Gran preocupación por temas sociales y políticos y por las injusticias
• Atención más prolongada, persistencia en la tarea y concentración intensas
• Preocupados por sus propios pensamientos, sueñan despiertos
• Impacientes consigo mismos y con las incapacidades de los demás o su lentitud
• Capacidad de aprender las habilidades básicas más rápidamente con menos práctica
• Hacen preguntas de indagación, van más allá de lo que se les enseña
• Amplia gama de intereses (aunque a veces extremo interés en una sola área)
• La curiosidad altamente desarrollada; preguntas ilimitadas
• Gran interés por experimentar y hacer las cosas de manera diferente
• Tendencia a relacionar las ideas o las cosas en formas que no son corrientes u obvias (pensamiento divergente)
• Agudo y a veces inusual sentido del humor, sobre todo con juegos de palabras

La personalidad del niño con altas capacidades hace que tengan numerosos centros de interés, por lo que es fundamental que conozcan cosas nuevas pero que tampoco los padres piensen que su interés repentino es señal de su futuro, ya que suelen pasar por muchos periodos, inclusive largos ciclos investigando o trabajando sobre una misma temática, de la cual saben aspectos poco usuales, profundizan sobre la misma, hasta agotarla. Luego pasan a otros temas olvidando totalmente el anterior, ya que no les queda más nada por saber. Hasta resulta raro que no hablen mas de aquello que tiempo atrás los fascinaba.
Es difícil para ellos mantener la atención con la disciplina que requiere una formación reglada, por eso muchos son autodidactas, odian las rutinas y las clases académicas, que a menudo no les permite plasmar su creatividad que es lo que de verdad necesitan.
La clave de los niños con altas capacidades no es su inteligencia, sino su creatividad, su capacidad para aprender en abstracto, ellos son capaces de aprender con hipótesis creadas en su imaginación, es lo que se llama aprendizaje en red, creando una red de conexiones neuronales que relacionan unos aprendizajes con otros permitiendo que sean más fluidos y amplios.
Manifiestan estas capacidades cuando el estímulo les atrae, cuando les interesa y se sienten motivados. Ahora bien, cuando aquello que se les presenta carece de interés, pueden mostrar un rendimiento mediocre que desconcierta a sus profesores y no llevan siempre al buen diagnóstico y al éxito escolar.
Por ello es importante señalar que un niño ACI no destaca en todo, no sabe todo ni se apasiona por todo.
Es muy común que solo quiera hacer aquello que le gusta y le presenta desafíos, pero lo fácil lo haga mal para sacárselo de encima o simplemente no lo haga.
Entonces el docente verá que no logra el nivel esperado en aquellas actividades poco desafiantes, sencillas y esperables para su edad, no pensando como una opción ofrecerle tareas más complejas en las cuales se necesite mayor concentración y se les presente como un reto.
En síntesis, es más probable que no resuelva el trabajo diario, o lo haga de manera más lenta y no tan eficiente como el resto del alumnado.

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